Rol Padre-Hija

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Rol Padre-Hija

Mensaje por James Lockwood el Mar Nov 24, 2015 3:56 am

- Escena 1 -


Shine
 
- ¡Muchas gracias! -grita desde el escenario antes de retirarse en plenos gritos de la audiencia.

Aquella noche habían conseguido un pase para tocar como teloneros de una de las mejores bandas del momento, lo cual les aseguraba a ella y su equipo, conseguir un buen patrocinador.


Mientras caminaban hacia los vestidores, pudo notar el grupo de fans que tenía su banda, tratando de pasar por encima de los guardias del evento y sonrió para sus adentros antes de saludarles de lejos y entrar a una habitación apartada. Se tiro en el sofá y miro a los demás.


- Que rico poder acostarse al fin...


- Ve el lado bueno, bonita, tú no tienes que tocar tanto un instrumento -le reprocho entre risas el baterista mientras elevaba las piernas de ella y se sentaba para luego colocarlas en su regazo.


La vocalista y a veces segunda guitarra; Katherine. Era una chica rebelde, que hacia lo que le placía, cuando le viniera en antojo; aspecto que quizá sacara de quicio a su padre (lo cual era su principal fin). Vestía siempre con mini faldas a cuadros, con encajes y cintas negras, medias amalladas a veces rotas, cadenas, botas, guantes estilo mitón; cabello suelto poco peinado color miel oscura y camisas de tiras, pegadas que resaltaran su busto y a veces mostraran sus tirantes. Siempre con delineador negro en torno a sus ojos celestes casi grises... Muñequeras, chaquetas de cuero, alguna pañoleta o bien cualquier accesorio de esa índole; pero siempre llevaba al cuello una gargantilla simple con una plaquita sin grabar.


Aquella había sido una noche provechosa, y tras descansar un rato tomaron nota de un par de patrocinadores que quisieron tomar entrevistas con ellos, se encaminaron a casa.


Era la peor hora de todas las noches.


Abrió la puerta y rezongo al notar que la luz del estudio estaba prendida; lo que significaba que su padre estaba despierto.


- Ya llegue -dijo lo suficientemente alto y con desprecio antes de ir a buscar un bote de helado a la cocina para tratar de llegar a su cuarto sin ser retenida para un nuevo sermón sobre su ropa.


Barghest
 
-... Aparentemente, la vocalista seria la hija de William Lockwood, candidato a intendente de la ciudad. -

- Me pregunto que opinara de la banda de su hija. - Dijo otro periodista.
- Solo esperemos que si sale electo, la ciudad no termine tan alocada como su hija. - Y todos rieron en tono jovial.


Con una mueca de desagrado en su labio superior, apagó la televisión y se sentó en su escritorio, apoyando sus codos sobre la mesa y masajeando sus sienes, estresado.


Por toda la ciudad estaban transmitiendo aquel concierto. Cada uno de los posibles votantes mirando a su hija vestida como una prostituta, cantando música que bien podría ser tildada de satánica.


Si de una cosa se alegraba, era que todo eso acabaría pronto. La campaña electoral recién comenzaba, y para el momento de las elecciones, su hija estaría en Europa, donde nadie le prestaría atención o la utilizaría para difamar su apellido. No podía entender como su primogénito había salido tan culto y decente, mientras que Katherine... había salido así.


Procuro pensar en otra cosa, distenderse... descargar tensiones en algo mas... placentero, podría decirse. No recordaba la última vez que había tenido sexo, con su mujer viajando tanto con su hijo... y era demasiado acosado por las cámaras como para poder irse con una mujerzuela cualquiera. Debía cuidar su imagen.


Con la ayuda de internet, procuro cargar unos cuantos videos pornográficos, y comenzó a masturbarse, al menos hasta que oyó el sonido de las llaves contra la cerradura, bajando la tapa de su notebook y abrochándose el pantalón a una velocidad increíble.


Al escuchar la voz de su hija, frunció el ceño y se puso de pie, llegando a interceptarla cuando salía de la cocina, tomándola por la muñeca justo cuando intentaba pasar por un lado de él. - Ni te creas que te dejare irte así como así. - Dijo, severo. - ¿Que te he dicho sobre las apariciones en público aquí? Ni siquiera sabía que tu bandita había conseguido ser telonera esta noche. ¡Debiste saber seria transmitido en todos lados! Y para colmo irte vestida así... - Dijo, con el desprecio y desaprobación en su voz. –

 
Shine
 
Le arrebato el agarre con un jalón y le atino una mirada de odio y desprecio.

Habían sido alabados por millones de personas de las cuales seguro más de la mitad ni los conocía y fueron un éxito rotundo que fue comparado con la misma banda a la que teloneaban y a él solo le importaba su reputación.


- Me visto como me da mi regalada gana -sentencio clavándole la mirada a los ojos- Después de todo, todos en este intento de casa hacen como mejor les place a ellos como individuos ¿Por qué no he de hacer yo lo mismo, eh, padre? -se llevo una cucharada de helado a la boca- Mi hermano babea por sus logros, mamá por el idiota de su primogénito y tu por tu campaña insulsa -le miro de mala gana antes de darle la espalda- No me has dejado firmar con NINGUNO de los promotores que nos han buscado, pues bien; telonearemos cuanto nos salga del culo porque es lo que nos gusta -le espeto, molesta ya de sus arremetimientos en su contra- Me voy a mi habitación -dijo asqueada soltando el helado- Me quitaste el apetito.

 
Barghest
Con el enfado marcado en su rostro, volvió a tomarla por la muñeca, esta vez con mayor fuerza, volteándola y acercándola a él, para que se atreviese siquiera a desafiarlo de frente. - No le llegas ni a los talones a tu hermano. - Soltó, pues sabía que desde siempre le había tenido rencor por ser el "favorito". - Al menos el consigue su fama realmente por su música, y no porque sus fans son todos hombres queriendo meterle la mano bajo la falda - Al decir eso, le dedico una mirada a su bien formado cuerpo, deteniéndose sobretodo en su escote, sintiendo palpitar su aun hinchado miembro. No culpaba a sus fans, realmente.

- Pero es lo que a ti mas te gusta, ¿Cierto? Sino no te vestirías a lo prostituta arruinando mi imagen. - Elevo la voz, en lo que tironeaba su camiseta hacia abajo, desarreglándosela, de modo que su brasier quedase expuesto, para luego jalar de sus medias de red, rompiéndolas un tanto. - ¿Por qué mejor no vas desnuda por la calle y listo? Si a fin de cuentas de seguro te tiras a todo que encuentres por ahí. –

 
Shine
 
Con la mano que en ningún momento le agarro la lanzo la cachetada más dura y sonora que diera en su vida.

- No me vuelvas a poner las manos encima -le grito fiera, desafiándole con la mirada mientras se acomodaba la camisa de un jalón- Que tu maldito niñito prodigio sea bueno tocando un maldito instrumento no lo hace mejor que yo al usar mi voz. Tu mismo fuiste el que me metió en clases de canto ¡Cúlpame porque me guste la música pesada! Si me bucean o no, me vale madres, a ninguno les permitiría acercarse ni a un metro de mi cuerpo.


Declaro antes de volver a darse la vuelta para encaminarse hacia las escaleras y subir a su cuarto.


- Y súbete el cierre, eres más capaz de arruinarte la imagen tu solo de lo que yo lo haría -se burlo aun si el mismo no estaba realmente abajo, sino un poco.

 
Barghest
 
 Aquello había sido la gota que rebalso el vaso.

La tomo ahora por ambas manos y forcejeo con ella, llevándola casi a rastras lejos de la escalera. -"¿No los dejaras acercarse?" ¿¿Y tú crees que te lo van a preguntar?? - Soltó una risa sarcástica, y terminó por obligarla a reclinarse contra la mesa del living, apoyando una mano en su espalda y sosteniendo sus manos con la otra, manteniéndola con fuerza contra la mesa para que no se levantase. - Te crees muy astuta, ¿Cierto? No dejas de ser una mocosa, una chiquilla. Que sucede si alguien te increpa por la fuerza y te arrastra a un callejón, hm? ¿Cómo harás para zafarte?

 
Shine
 
No se espero aquella vuelta de mesa, donde ahora ella se encontrara, literalmente, sobre la mesa.

- Maldito... ¡Suéltame! -grito mas furiosa que antes mientras trataba de clavarle las uñas, pisarle con las botas o incluso herir sus pies o genitales con las mismas mientras la sostenía contra la mesa- ¡Que me sueltes maldito perro arrastrado! -grito molesta, moviendo su trasero contra la entrepierna de él mientras trataba en lo posible de quitárselo de encima.


Forcejeo un rato más hasta percatarse ella misma del bulto con el cual rozaba y volvió el rostro con enojo.


- ¿Qué clase de enfermo eres? -exclamo sin poder creerse aquello- ¡¿Con tu propia hija?!

 
Barghest
 
Le gustaba pensar que había hecho todo eso casi a un nivel inconsciente, buscando demostrarle lo que podía sucederle si continuaba vistiéndose de aquella forma, y que el que hubieran terminado en tal posición era pura casualidad.

Sea como fuere, el primer roce de su trasero consiguió arrancarle un suave jadeo conforme un escalofrío recorría su espalda, y el mismo comenzó a contribuir levemente en aquellos roces.


- No sé de qué estás hablando. - Se hizo el desentendido, y se apegó del todo al trasero de ella, presionando entre sus glúteos su erección, evitando de aquella forma que intentara siquiera patearlo en sus genitales. - Solo estoy dándote una lección de lo que podría sucederte si sigues vistiéndote como una prostituta por la calle. - Se rozaba ahora con ganas, jadeando cada vez que sentía su miembro enterrarse entre sus glúteos, por más que estuviese la ropa interior de por medio, dado que entre tanto forcejeo, el cierre ya había terminado por bajarse. - Que si te topas con algún perverso que quiere abusar de ti, hm? - Rozaba y presionaba su dura erección con fuerza y ansias contra su trasero y entrepierna, que yacían prácticamente expuestos a no ser por su ropa interior, dado que la falda había terminado completamente desarreglada y fuera de lugar por el forcejeo.

 
Shine
 
Se mordió el labio inferior para tragarse cualquier sonido que pudiera generarse en su boca por la presión contra su entrepierna.

Tenía tiempo sin un buen revolcón y aunque era su propio padre y no fantaseaba en absoluto con él, no podía verle el rostro, lo único que hacía era sentir una dura y rozante superficie que jugaba con su cordura.


- Creo que el único perverso con el que me podría topar es el idiota que actualmente frota su verga contra las pantaletas de su hija, y eso asquea -mascullo contra la superficie de la mesa, buscando molestarle a ver si así la soltaba.

 
Barghest
 
-¿Que te asquea, dices? - Sonrió con perversa malicia, y deposito gran parte de su peso y fuerza sobre la mano que yacía en la espalda ajena, consiguiendo liberar la otra que sostenía sus manos y utilizarla para liberar su miembro, comenzando a rozarlo ahora directamente contra la zona oscurecida de sus pantaletas. - Tu cuerpo no parece pensar igual que tu. - Se relamió sus labios en ansias, mientras presionaba apenas la punta, aprovechando lo elastizado de la tela para "meterla" cuando pudiera.
 
-Pero si tanto quieres que deje de rozarme contra tus pantaletas, bien... Solo porque tú insistes. - Su tono de voz cambio ante la última oración, volviéndose más grave, intenso, casi advirtiéndole lo que estaba a punto de hacerle.
 
En un rápido movimiento, hizo de lado la parte de sus pantaletas que cubría su vagina y sin esperar un segundo embistió su cuerpo, penetrando con su endurecido miembro el interior de su cuerpo, soltando un fuerte jadeo en cuanto se sintió completamente envuelto en la humedad de su cuerpo, comenzando a penetrarla con ansias.
 
Shine
 
 Intento quitárselo de encima al notar que le soltaba las manos, pero no pudo con el peso de él sobre su espalda y el poco apoyo que podía conseguir en sus pies; por lo cual apenas y logro moverse.
 
Tras escuchar el cierre, sus "orejitas" se elevaron y volvió el rostro a verle con enojo.
 
- ¡¿Que carajos pretendes hacer, maldito bastardo?! -exclamo mirándole con el mayor odio del que era capaz. No podría llegar a traumarla si lo hacía; ella estaba clara de ello, pero el repudio que le tendría seria mil veces mayor- ¡Claro que si, deja ya de hacer esta idiotez! -exclamo en respuesta a su última frase antes de tener que admitir que sabía lo que venía.
 
Soltó un gemido al tiempo que la embestía.
 
- Mal...dito... hijo... de... -comenzó a mascullar entre cada embestida, no pudiendo negar que el sentir un pene erecto de aquella forma era algo que hace tiempo le hacía falta- Espero... te des... cuenta... que... así... me lar...gare... de... aquí... -amenazo con el rostro contra la mesa, jadeando.
 
Barghest
 
Su mente, y junto a ella su moral, se encontraba en otro lugar completamente diferente, alejado de aquella situación. Hacia tanto que no se le presentaba la oportunidad de tener sexo, y eran tales sus ganas, que siquiera le había importado el hecho de que era su hija.
 
Y definitivamente mucho menos le importaba ahora que sentía cada descarga de placer recorrer su cuerpo tras embestirla una y otra vez.
 
-Oh, ¿Vas a largarte? - Dijo en tono burlón. - ¿Y a donde piensas que iras? Te encontraría en seguida, eres la hija del futuro intendente de la ciudad. Además... ¿Debería recordarte que el futuro de tu banda está en mis manos? -Sonrió para sí, jadeando conforme hablaba, notándose en su voz el placer que estaba obteniendo de aquello. - No solo puedo cancelar lo de Europa, también puedo realizar investigaciones de tus "compañeritos", que de seguro han de consumir algún tipo de droga, y si no lo hacen... hare lo que sea por que terminen presos. Así que - Se inclino sobre ella, aferrándole las manos a la mesa con las propias, acercándose a su oído. - Por qué no eres una buena chica por primera vez en tu vida, y le sirves de algo a tu padre, hm? ~ - En aquella posición sobre ella que había adoptado, casi animal, la penetraba con embestidas cortas pero rápidas, jadeando insistentemente por la velocidad con que su miembro se rozaba contra las paredes de su vagina, haciéndolo delirar.
 
Shine
 
Poco a poco le costaba más el ahogar los gemidos que se aplastaban contra su garganta mientras sentía el miembro de su progenitor, penetrar cada rincón suyo con furia y deseo.
 
- Mal...nacido -mascullo terminando por soltar un gemido- oja...la... te metan... pre...so por... violar.... a tu hija.... ¿Que pasaría entonces... eh? Maldito... pervertido... -gimió arqueando levemente la espalda- Enfermo... -trataba con todas sus ganas de no partirse aun a la voluntad de él.
 
Barghest
 
Jadeaba contra su oreja, de forma constante, sumido en placer, deleitándose con la forma en que, a pesar de sus insultos, el interior de su cuerpo apretaba de tanto en tanto su miembro en pequeñas contracciones de placer.
 
- ¿Y cómo va a enterarse la policía? ¿Les dirás tú? ¿Debería repetirte lo que acabo de decirte? Mas te vale te quedes callada, o me asegurare de eso encerrándote aquí. –
 
Se irguió una vez más. - De cualquier forma, ya casi termino contigo... - Sin soltar sus manos, la obligo a llevar ambos brazos hacia atrás, jalando de ellos para elevarle apenas el torso, tironeando de sus manos para impulsarse mas fuerte contra ella, y con tal velocidad que sus caderas se chocaran. - Y con un premio extra por haber cooperado ~ - Soltó aquello ultimo entre jadeos, con la perversión a flor de piel, para aumentar la velocidad en lo que jadeaba audiblemente, dedicándole una última embestida profunda, dejando que sus fluidos se adentraran en ella, mientras sentía el placer recorrerlo por completo, debilitándose sus fuerzas, soltando un tanto el agarre. –
 
Shine
 
Apretaba su dentadura, asqueada de sentir aquello como placentero y le miro de reojo con repudio mientras le hablaba a la oreja.
 
- Maldito -susurro antes de verse elevada, cerrando los ojos para controlarse hasta que escucho lo que decía y captaba sus palabras. - ¡No te atrevas! -chillo tarde para luego sentir como la llenaba con su esperma.
 
En cuanto aflojo el agarre se zafo para empujarlo hacia atrás y sacarlo de dentro suyo mientras temblaba de rabia, tomo un florero bastante frágil de la mesa y se lo lanzo encima.
 
- ¡Puerco! ¡Maldito engendro! -exclamo cayendo al suelo entre temblores, no pudiendo colocarse en pie por la posición en la que la había penetrado, a pesar de haber sido tan poco tiempo.
 
Barghest
 
Incluso luego de ser empujado y agredido con el florero, no podía quitar de su rostro la sonrisa de perversa satisfacción, debiendo apoyarse con sus manos en la mesa pues aquel orgasmo había acabado con sus fuerzas, siendo el más intenso que había experimentado en años, aun si no la había penetrado por mucho tiempo.
 
- No hay nada que puedas decir o hacer para que me arrepienta de esto... -Sonrió y se relamió el labio inferior, con su cuerpo aun sensible. - Solo olvídate de esto y todo lo de Europa seguirá en pie. Di una sola palabra y tú y tus amigos se irán al demonio. - Camino hacia la puerta y la cerró con llave, tomando las de ella que había dejado luego de ingresar. - Por si se te ocurre salir a la noche... - Dijo, antes de retirarse a su habitación.
 
Shine
 
 - Maldito -mascullo una vez más y se quedo allí sentada un rato antes de encaminarse al baño y asearse por completo, aplicándose un lavado vaginal y tomándose una pastilla luego.
 
Regreso por el helado y se fue a su cuarto, donde cerró la puerta con llave y la trabo con una silla, no muy dispuesta a creer en su padre; ya no confiaba en el de por sí, mucho menos ahora.
 
Elevo la mirada por su ventana, que quedaba sobre el cabezal de la cama y se dedico a observar la luna unas horas antes de caer rendida por el agotamiento físico y mental que hubiese llevado aquel día.


Última edición por James Lockwood el Mar Nov 24, 2015 5:11 pm, editado 1 vez
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Re: Rol Padre-Hija

Mensaje por James Lockwood el Mar Nov 24, 2015 3:57 am

- Escena 2 -


Barghest
 
Sin importar cuánto intentara dormirse, no lo conseguía. Difícil era engañar a su mente para descansar, buscando convencerse de que debía estar satisfecho no solo de haber tenido sexo luego de tanto tiempo, sino que lo había hecho sin protección, había acabado dentro y como si eso fuera poco, era su propia hija quien a quien había usado para saciar sus ganas, lo cual le agregaba a todo eso una placentera adrenalina que le impedía quedarse tranquilo.
 
De solo pensar en lo que acababa de suceder, su miembro había vuelto a erectarse, debiendo luchar consigo mismo para no levantarse e irse a buscarla.
 
Estaba allí encerrada con él, después de todo. Con la diferencia de fuerzas que había entre ellos, no importaba cuanto pataleara, podría abusar de su cuerpo cuantas veces quisiera.
 
No pudo luchar contra aquel pensamiento, y se levantó de la cama, dirigiéndose al cuarto de ella, pegando la oreja contra la puerta para intentar oír si estaba despierta. No escucho sonido alguno, por lo que poso su mano sobre la perilla y busco abrir la puerta lentamente, siendo sus intentos en vano.
 
Sonrió levemente, pues ciertamente se lo esperaba. Fue directo a su escritorio y busco en el último cajón un manojo de llaves, donde se encontraba, entre ellas, la del cuarto de su hija, la cual tenía sin que ella lo supiera, por si algo llegaba a ocurrir.
 
Metió la llave en el cerrojo y sonrió triunfal al sentir el pequeño "click" que daba cuenta que la puerta estaba abierta.
 
Procurando no hacer ruido, ingreso a la habitación, buscando a su hija con la mirada, sonriendo al verla dormida profundamente.
 
Fue entonces que puso en marcha su plan para asegurarse la menor cantidad posible de problemas con ella: Con suma delicadeza, retiro sus panties y la ató de manos y pies a cada extremo de la cama, deteniéndose luego a admirar la escena, ya con la respiración algo acelerada.
 
Buscando aminorar un tanto sus ansias, comenzó acariciando su muslo suavemente por la cara interna, lentamente hasta llegar a su entrepierna, donde busco inmediatamente su clítoris, esperando que incluso dormida su cuerpo reaccionara y se humedeciera lo suficiente.
 
Sin embargo, el desespero consiguió vencerlo y utilizó su saliva para lubricar la entrada de su cuerpo, rozando unos instantes su miembro contra la punta antes de meterla lentamente, por no querer despertarla, ahogando unos cuantos jadeos en su garganta mientras el interior de su cuerpo apretaba y rozaba su miembro.
 
Shine
 
No le había costado quedarse dormida pues había sido un día agotador a pesar de su mal final. Había maldecido a su padre varias veces antes de caer rendida con un blusón blanco y sus panties.
 
Comenzó a soñar cosas raras y abstractas, terminando por caer en un sueño que tenia pintas de sesión sado-masoquista pues se veía atada a su cama. Una figura se acercaba a ella y comenzaba a tocarla.
 
Entre sueños su cuerpo se movió levemente, retorciéndose y frunció el ceño.
 
- ¿Otra vez..? Maldito bastardo, déjame en paz... -mascullo dormida sin sospechar lo que estaba sucediendo.
 
Por otra parte, su cuerpo reaccionaba bastante bien a la humedad, por lo que al sentirse mojado apenas, empezó a lubricar; logrando sacar un gemido a la primera embestida.
 
Barghest
 
Invadido por el placer, había cerrado sus ojos, y solo los abrió al oír los leves gemidos y sonidos de placer que su tan reactivo cuerpo soltaba incluso mientras estaba dormida.
 
Pronto su miembro comenzó a entrar y salir de su cuerpo con mayor facilidad, ayudado por la humedad que su cuerpo comenzaba a producir, jadeando suavemente, mientras el abrumante calor de su interior rodeaba su endurecido miembro, haciéndolo arder, ansiando mas, acelerando el ritmo de sus embestidas, dejándose llevar por el placer corporal y morboso de la situación.
 
Shine
 
El sueño continuaba por más que ella intentaba hacerlo desaparecer, llego al punto de calmarse por completo y ordenarle al sueño que se detuviera: cosa que sucedió en el acto; pero que seguía sintiendo a pesar de no haber nada ya.
 
Con esta premisa su mente comenzó a volver en sí y poco a poco se vio entre las embestidas de alguien que de buenas a primeras no reconoció. Trato de mover su mano para golpear a esa persona que la violaba, aun entre sueños y se dio cuenta que estaba atada a su propia cama.
 
Sus ojos se abrieron de par en par, enfocando ahora el rostro de su padre y colorando de rabia.
 
- QUITATEME DE ENCIMA MALDITO PERVERTIDO -grito con todo el aire de sus pulmones, tratando de soltar las ataduras a toda costa- Desgraciado hijo de puta ¡¿Cómo te atreves?!
 
Barghest
 
En cuanto vio sus ojos abrirse y sus gritos retumbaran en la habitación, sonrió divertido, como si todo fuera solo un juego para él.
 
- No podía evitarse... Cada vez que pensaba en meter mi verga nuevamente dentro de mi hija y violármela, volvía a ponerme duro. –
 
Llevó sus manos hacia sus muñecas, buscando evitar que continuara moviéndolas y no correr el riesgo de que se soltara.
 
- ¿Por qué no eres más honesta, hm? - Sonrió con malicia. - Si eres tan puta que te mojas y gimes mientras te violan estando dormida. - Dijo en un jadeo, mientras disminuía la velocidad con la que se adentraba en ella, brindándole embestidas lentas, pausadas, de modo que sintiera cada instante en que su miembro la penetraba, alcanzando la parte más profunda de su cuerpo, derritiéndose en placer mientras sentía las irregularidades de las paredes de su interior estimulando su miembro.
 
Shine
 
- Me das asco -mascullo entre dientes mirándole de reojo mientras la embestía, impedida de gemir en cualquier forma por el desprecio que sentía- Eres un sucio perro machista que solo piensa por si mismo ¿A caso mamá era perra también cuando te la cogías de joven? ¿Por eso te casaste con ella? ¿Por perra? -indago sin mostrar mayor interés por las embestidas.
 
Limitándose apenas a cerrar los ojos cuando se adentraba mucho. Iba a intentar no mostrar placer de ninguna forma posible si eso hacía que el saliera de ella mas rápidamente.
 
Comenzó entonces a retorcer sus pies en un intento por soltarse pues le parecía una eternidad el sentirlo embestirla.
 
Barghest
 
- Oh, por supuesto que lo era. En cuanto se entero de la cantidad de dinero que manejaba mi familia, no tardó en lanzarse encima mío y cegarme de esa forma. -Sonrió divertido, sin dejar en ningún momento de penetrarla, aunque de forma más lenta, pues al estar atada no debía preocuparse por satisfacerse lo más rápido posible. - Deberías saberlo bien, que el cerebro de un hombre poco puede hacer si toda su sangre está en su miembro. –
 
Tomó los extremos de la camisa de su hija y la elevó hasta descubrir sus pechos, tomándolos entre sus manos, apretándolos y jugando con ellos. - Tenía un cuerpo perfecto, justo como el tuyo, ideal para hipnotizar a cualquiera. - Sus dedos jugaron con sus pezones lentamente. - Mintió diciendo que tomaba anticonceptivos, y quedo embarazada solo para asegurarse el futuro a costa de mi familia y mi dinero. –
 
Se inclino sobre su cuerpo para besar el centro de su pecho, lamiendo y humedeciendo con ganas su piel. - Yo no quería tener un hijo, pero ya no había nada que hacer al respecto. - Subía lentamente por su clavícula hasta su cuello, posando una mano en su mentón para girarle el rostro y mantenérselo sujeto de modo que no se moviera y le impidiera besar su tierna piel. - El resto de la historia, es ya sabida. Tu madre tiene una muy perversa obsesión con tu hermano, al punto que se olvido casi por completo de mí. Ya casi no teníamos sexo, y había comenzado efectivamente a tomar pastillas a escondidas para no volver a quedar embarazada. Le importaba su hijo y nadie más. -
 
Sonrió divertido y lamio su cuello desde la base hasta su oreja. - Así que decidí vengarme de la misma forma que ella lo hizo. - Llegó hasta su oreja y rozo sus labios contra la misma. - Yo soy el único que deseo tenerte, Katherine. Yo soy quien reemplazo las pastillas de tu madre por simples placebos para que pudiera tenerte... -Lamio el arco de su oreja. - Toda tu existencia me la debes... y comenzaré a cobrármela a partir de hoy ~ -Introdujo su lengua en su orificio auditivo, moviéndola y humedeciendo la zona mientras sus embestidas comenzaban a adquirir velocidad nuevamente.
 
Shine
 
La chica abrió los ojos de par en par, shockeada por aquellas tan desinteresadas palabras.
 
¿Interés? ¿Solo era eso? ¿No había habido amor entre sus padres ni un momento? Ella sabia no se llevaban bien y que el hecho de permanecer sola gran parte de su infancia se debía a las expectativas y trabajos de cada uno pero... que su madre solo se casara por dinero...
 
Las siguientes oraciones solo fueron un poco más de lo mismo, por lo que no reacciono en absoluto mientras la manoseaba, besaba o lamia; era un cuerpo inerte, inmóvil, traumado a sus anchas con aquellas declaraciones. Los ojos se le humedecieron en cuanto le moviera el rostro, para escuchar las últimas palabras que él le dedicaba antes de abusar de su oreja.
 
Ni bien la soltara, un grito ahogado que le recorrió desde la base del estomago hasta la garganta, resonó en eco por la habitación, desgarrando el aire con un único sentimiento de dolor y desolación. No pudo detenerse allí, prosiguió moviéndose con desespero para librarse de las ataduras que tenía, sin darse cuenta que más bien se estaba lastimando.
 
Había entrado en un estado de crisis, ya no sentía nada más que dolor.


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