Departamento

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Re: Departamento

Mensaje por James Lockwood el Dom Abr 12, 2015 1:26 am

No pudo evitar sonreír en cuanto le dijera que aceptaría ayudarlo, más pronto se detuvo a verla con una expresión más seria y ligeramente intrigada. - ¿Tu familia? - Preguntó, sin comprender, pero en seguida se encogió de hombros. - Claro, no hay problema, te ayudaré. - Dijo, sin dejar lugar a la duda. Podía ser una mentira, pero no importaba realmente. Aquello solo debería cumplirlo luego de la visita de sus padres, y para ese momento ya no le importaría ella. Si era algo sencillo, quizás hasta podría considerar ayudarla, pero no era como si fuese a preocuparse mucho por eso hasta entonces.

A la hora de pedir el postre, ordenó una porción de lemon pie, y se dispusieron a comer tranquilamente, aceptando probar un bocado de su postre, tomando la cuchara que la ofrecía para introducirla en su boca, degustando  y asintiendo a tan delicioso sabor. Casi como si no quisiera deberle nada, le ofreció de su porción, para luego alzar la vista nuevamente hacia ella cuando comenzara a hablar espontáneamente. Sus ojos se abrieron en asombro. - ¿Los ángeles? Yo soy de Beverly Hills, pero... - Alzó la vista, como si repentinamente se hubiera involucrado más. - Con tan poca información, no hay nada que podamos hacer por ahora. -

La verdad es que había dicho aquello sin pensar, pero en cuanto ella se retiró unos minutos al tocador, su mente tomó consciencia de lo que acababa de decirle. ¡Se trataba de Los Angeles, por todos los cielos! No podía ponerse en contacto con nadie de allí, ni mucho menos podían ir a buscar información, ya que eso implicaba regresar a su lugar de origen y existía la posibilidad de que se cruzara con algún conocido. Le dio un escalofrío, y negó rápidamente con la cabeza. Definitivamente no la ayudaría, pero por supuesto, ese era un secreto.

En lo que la esperaba, pidió la cuenta y dejó el dinero en la mesa, entregando propina y todo, con cierto orgullo. No es como si fuera una mala persona, pero su baja economía le había impedido dar propina en ocasiones anteriores. Alzó la mirada en cuanto la vio regresar, sonriendo apenas ante su propuesta. - Claro, siempre cumplo lo que digo. - Le garantizó, pero era una vil mentira. Mejor hacer buena letra para que no sospechara y decidiera echarse atrás.

Al salir, el joven pelinegro sacó su celular del bolsillo de su jean y chequeó la aplicación del mapa, pues no gustaba realmente de caminar sin rumbo. - Parece que hay una pequeña feria en una plaza cerca de aquí ¿Te gustaría ir? - Preguntó, mirándola de reojo, esperando su respuesta antes de guardar nuevamente su teléfono y emprender camino.

Si de él hubiera dependido, incluso si era a unas pocas calles, se hubiera montado en su motocicleta y conducido hasta la plaza, pero teniendo en cuenta que debía hacer lo que ella quisiera, no opuso resistencia para ir caminando. El silencio reinó durante unos cuantos minutos, en los que, al menos él, se limitaba a mirar hacia el lado contrario en que ella se encontraba, mirando los edificios, restaurantes, y por supuesto, mujeres.

¿De qué hablarían? No eran amigos, después de todo. Ni siquiera sabía mucho de ella. La miró de reojo. Debía intentar conocerla ¿Cierto? Necesitaban mejorar su relación, acostumbrarse el uno al otro, o de lo contrario, no sería creíble el supuesto noviazgo. - Deberíamos... ¿Practicar un poco? - Preguntó, sin estar demasiado seguro de lo que decía. - Hacer cosas de novios, digo. - Continuó, y volvió a verla de reojo, más su mirada apuntaba más hacia abajo; a su mano. Estiró la propia para tomarla. - Deberíamos caminar así; será necesario hacerlo cuando vengan mis padres. -

Luego de eso, no pronunció otra palabra, procurando permanecer en la misma actitud de antes. Sin embargo, alguien realmente atento podría notar el cambio. Por el simple hecho de estar caminando tomados de la mano, todos sus músculos se habían tensado, lo cual podría notarse en su agarre. Hacía demasiado tiempo que no caminaba de esa forma con alguien, y los recuerdos que se asomaban por su mente no sabían hacer otra cosa que torturarlo. Quería soltarla; no le agradaba nada eso. Su corazón se había acelerado, al igual que su respiración, y podía jurar que su mano temblaba levemente.

Resistió hasta ver a lo lejos la plaza, momento en el que soltó su mano de una forma algo abrupta. - Suficiente práctica por hoy; no quiero incomodarte- Dijo, fingiendo diversión, cuando era él quien estaba incómodo. Toda ese entrenamiento parecía ser más bien para él que para ella. Frente a ellos, una feria de artesanos se abría paso, con varios puestos en los que vendían diversos objetos hechos a manos con materiales como madera, cerámica, vidrio, entre otras cosas. - Ven, echemos un vistazo. -

Los siguientes minutos, se lo pasaron recorriendo los puestos, él sin demasiado interés. - Si quieres algo, solo tienes que pedirlo, nada de robar. - Bromeó. - Por cierto - La miró con curiosidad. - ¿Cómo es que no conoces Kikens? Se supone que eres una ladrona ¿Y no sabes moverte por la ciudad? ¿Acaso estuviste todo el tiempo encerrada en el Mercado Negro? -


Última edición por James Lockwood el Jue Mar 03, 2016 2:19 am, editado 1 vez
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Re: Departamento

Mensaje por Asdis el Sáb Ago 15, 2015 6:30 pm

Él decidió por buscarse algo fijo que hacer, aun cuando ella gustaba más de cosas improvisadas. No le reprochó, simplemente le siguió en todo el trayecto y procuró no prestarle atención a él, porque simplemente quería poder verse a sí misma sola, merodeando por las calles de aquella ciudad. Tiendas, tras tiendas, memorizando lo que sus ávidos ojos podían observar; era una  chica curiosa por naturaleza, medio reacia a ser amable de buenas a primeras, y bastante autosuficiente, pero a diferencia de lo que él creía, ni ella misma sabía cómo le hacía para robar durante algunas noches.

Cuando le tomara la mano, no hizo amago de retirar la misma o zafarse: lo había aceptado, y si bien era una ladrona (lo cual no era bueno en moral) sus maneras respecto a entregar su palabra eran completamente distintas. Ella podía jurar su muerte y sin dudar daría la vida, esa era su filosofía respecto a la vida: no importa lo que hagas o como lo hagas, tu palabra es ley y debes cumplirla.

Pero era más capaz que cualquiera al estudiar los comportamientos, por lo que no le fue difícil notar su incomodidad respecto de mantenerla agarrada. Sus ojos rosados se fijaron en él durante el resto del trayecto, escrutándolo, analizando cada detalle que él revelaba sin dificultad, hasta que llegaron a ver la plaza más adelante y él la soltó bruscamente; no le sorprendía. Lo siguió a él mientras recorrían los puestos, no sintiéndose muy atraída por la mayoría de las cosas: solo un poco de los vitrales, pues por alguna razón le recordaban a casa, pero del resto era completamente normal e insípido.

- No sé cómo realizo los robos -soltó como si nada, procurando una mala mirada de una señora artesana, mientras ella seguía caminando, viendo los demás puestos- Una vez al mes aproximadamente realizo un gran robo, y solo me entero a la mañana siguiente cuando mi cuarto o refugio está lleno de cosas que no merezco.

Tomo una prenda de ropa en manos, la cual había sido confeccionada por una de las chicas que estaba en un puesto: era un bonito vestido, lleno de encajes y cintas, en negro con toques en rosa. Lo dejó en su sitio y siguió caminando mientras continuaba la charla.

- No hace mucho estoy en Kikens, me capturaron al intentar entrar en una mansión o algo, supongo. Todo lo que recuerdo es despertar desnuda, con una manta encima y mi ropa doblada a un lado, así que no sé qué fue de mi previo a eso. Tengo pocos recuerdos de mi vida, como te dije, y los que tengo, no son amables; no necesitas saberlos... -susurró lo último más como si hablara para sí, compadeciéndose y dándose lástima mientras miraba un lindo espejo de bolsillo- Te incomoda tomarnos de la mano, ¿Cierto? Podemos no tomarnos de la mano, dile a tus padres que soy pudorosa y no me siento cómoda con las muestras de cariño en público. Capaz sepan entender, y el pudor le daría un plus a su impresión de mi ¿No crees? No soy de la nobleza, o al menos es lo que sé, pero creo que es bien visto una chica delicada y reservada -le dedica una mirada suave y compresiva- Puedo adaptarme a cómo quieres que sea, aunque la imagen me cause repulsión.

Siguieron caminando un rato más por la plaza hasta toparse con un vendedor de algodón de azúcar, al cual ella miró con interés por los variopintos colores.

- ¿Nada de robar, no? Me gustaría probar esa cosa que parece lana -señalo mientras se detenía.
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Re: Departamento

Mensaje por James Lockwood el Mar Dic 01, 2015 1:57 am

Mientras caminaban tranquilamente atravesando la feria bajo los rayos del sol, James se limitaba a mirar de reojo a la joven que estaba a su lado, relatándole, aunque fuera en forma acotada, algo respecto de su vida, o al menos sobre los robos que realizaba y el motivo por el que había termiado en el Mercado Negro del cual la había comprado.

Y ahora que la escuchaba, era claro que debían inventarle una historia a la joven felina. No es como si sus padres fueran a contentarse de saber que la novia de su hijo es una ex-delincuente ni nada por el estilo. Sin embargo, las mentiras eran realmente su especialidad por lo que no le preocupaba demasiado por el momento.
Su expresión cambió luego de que ella remarcara haber notado su "desagrado" por caminar tomados de la mano, frunciendo el ceño en lo que la dejaba terminar de hablar, llegando a considerar la posibilidad de que diera la imagen de una joven pudorosa para evitarse el mal rato.

- Podría ser, precisamente estaba pensando en que debemos crear una historia no solo de cómo nos conocimos y todo eso, sino tambien sobre tu pasado; inventarte una familia en otro país, estudios, etcétera. - Se encogió de hombros. - Pero no hablemos de "negocios" ahora, te prometí un paseo por la ciudad y eso haremos. - Dijo, para que ya no se tocara más el asunto de la visita de sus padres.
Unos minutos pasaron, que ella rompió el leve silencio que se había armado con una petición que le hizo soltar una pequeña risa. - "¿Lana?" ¿Siquiera sabes su nombre, mujer? ¿En qué mundo vives? - Se burló. - Se llama "algodón de azucar", y no se si tanto dulce sea bueno para una minina. - Bromeó. - Pero si aún así quieres arriesgarte, te compraré uno. -

Se acercó al puesto y sacó un billete de su billetera, entregándoselo al vendedor a cambio del algodón, esponjado y de color rosa, que pronto le pasó a la rubia. - Aquí tienes, un algodón para la niñita. - La burló, una vez más, para luego sonreir. - También te había gustado el vestido negro con rosa de más atrás ¿Cierto? - Le preguntó. - No creas que no presto atención, es mi especialidad... A las chicas les encanta, y es muy útil para que piensen que les importas. - Explicó, y la miró de reojo. - ¿Por qué no vamos y te lo compramos? No estaría nada mal ampliarte el vestuario, y en verdad estaba... decente, para haber sido confeccionado en una feria como esta. - Comentó, no porque fuera realmente alguien exquisito (aunque estaba acostumbrado a comprar en tiendas de buena calidad) sino porque estaba pensando ya en que sus padres verían y evaluarían la ropa que ella tuviera puesta. - Ven, vamos.-

Mientras se encaminaban a ese puesto que habían dejado ya unos cuantos metros atrás, retomó el tema que habían conversado previamente. - Por cierto, no me incomoda tomarnos de la mano. - Mintió, pero de alguna forma, el que hubiera detectado aquello lo hacía sentir vulnerable, como si en algún momento fuese a preguntarle respecto al asunto. - Solo creí que te sería molesto estar tanto tiempo caminando así, siendo que ni nos conocemos, pero si no te molesta... - Tomó su mano una vez más, apretándola quizás más de la cuenta sin notarlo, y continuó caminando con ella.

Poco antes de que llegaran a aquel puesto, una voz muy familiar lo llamó desde detrás. - ¿James? - Preguntó una joven, obligándolo a voltear para verla. - Steph - Dijo asombrado el pelinegro, soltando al instante la mano de Asdis para acercarse a la joven que lo miraba asombrada, pasando su vista de él a Asdis, como si buscara comprender. - ¿Qué haces por aquí? - Le preguntó, con una suave sonrisa en el rostro. La joven sacudió la cabeza. - Solo paseando, no tenía nada por hacer hoy. - Miró a Asdis por encima del hombro de su amado. - ¿Quién es? ¿Una de tus chicas? - Le preguntó, en tono más bajo y con cierta duda. Después de todo, no era común que James tuviera citas con sus mujeres, sobretodo a plena luz del día y que... las tomara de la mano.

-Oh, no, no. - Se hizo a un lado, para dejar de darle la espalda a Asdis. - Es una conocida, está ayudándome con algunos negocios que tengo en mente. - Le explicó, y luego miró a Asdis. - Asdis, ella es Stephanie, la mujer con la que algún día me casaré. - Dijo, en tono divertido. Stephanie rodó los ojos y negó con una sonrisa en el rostro. - Solo cuando tengas 50 años y hayas perdido tu sex appeal acudirías a mi para eso. - Respondió ella, procurando mantener el mismo tono jocoso, en lo que daba unos pasos hasta Asdis y le estiraba la mano con una suave sonrisa. - Mucho gusto, soy Steph. Soy... lo más cercano que tiene James a una amiga. - Dijo, con algo de duda, y James le pasó una mano por la cintura. - Oh, eres mucho más que una amiga. - Insistió él. Ella por su parte solo pudo sonrojarse, pues si bien sabía que era una especie de "comodín" para James, alguien con quien él se acostaba cuando no tenía a nadie más disponible, le avergonzaba el hecho de que lo dijera tan abiertamente frente a aquella chica... a aquella chica a la que él estaba tomando de la mano.

Se separó de él, sin pretender ser brusca u ofenderlo, y le dedicó una cordial sonrisa a ambos, incluso si su corazón estaba algo alterado. - De cualquier forma, se veían apurados, y yo ya debería ir volviendo a casa, así que nos veremos en otra ocasión. - Dijo, e hizo una pequeña reverencia antes de darse la vuelta y caminar rápido en la dirección opuesta a ellos.
James, por su parte, se la quedó mirando mientras se alejaba, con curiosidad. - Se comportó algo extraña, ¿No crees? - Le preguntó a Asdis, incluso si la felina no conocía a la joven como para saber eso. El pelinegro se encogió de hombros. - Ven, vayamos a comprar ese vestido y luego podremos seguir paseando por la ciudad. -
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Re: Departamento

Mensaje por Asdis el Miér Sep 14, 2016 9:02 pm

Resopló apenas por su naricita con una mirada de “tu solo has lo que te exijo humano” que solo un gato podría tener. Pero en cuanto su demanda fue satisfecha la punta de su cola por ahora invisible se movía de una lado al otro juguetona, mirando el algodón de azúcar y haciendo caso omiso a las palabras burlonas del pelinegro. Le escuchó sin mirarle y no pudo menos que pensar en un “Típico” respecto de sus aparentes alardes respecto de sus técnicas con mujeres, le parecía una treta muy vana, pero claro, aquello funcionaba perfectamente con mujeres de la calaña de aquellas con las que solía coquetear.

La minina no se negó a ir por el vestido, pues al menos aquello no sería un robo y podría tener algo de ropa bonita de su propia mano por primera vez, y aquello le agradaba bastante. Lo siguiente que mencionó mientras caminaban fue tan delator que ni él lo notó. Asdis le miró de reojo mientras colocaba su excusa en juego relativo a lo de tomarse de la mano mientras se metía un pellizco del algodón de azúcar en la boca. El apretón sucesivo la hizo arrugar apenas la nariz, de forma imperceptible, pero no dio muestras de queja alguna relativo a aquello; terminó más bien bajando el algodón de azúcar y mirándole mientras le analizaba.

Escondía algo, era demasiado evidente, pero ella no era quién para hacer pesquisas directas sobre el asunto, por lo que siguió observando todo el teatrillo cual espectadora. En el momento en que fue llamado y soltara su mano de golpe, ella afianzó su declaración anterior: él prefería no tomarle la mano o al menos, no ser visto en aquella treta.

Miró a la mujer que tenía frente suyo, era bonita, poco llamativa, pero muy bonita. Y lo conocía aparentemente bastante. Por la conversación que siguió después y antes de ser presentada, se dio cuenta que era alguien lo suficientemente cercana como para no ser de las chicas que piropeaba, y a su vez era alguien con quien se acostaba, pero de mejor calaña que las totas que seguro lo seguían babeadas.

- Asdis, digamos que soy una socia -comentó sonriendo serenamente pero con una nota jovial, algo distinto del trato que le daba a James.

Tras la despedida acelerada y la pregunta de James, volvió a pellizcar su algodón de azúcar.

- ¿Quieres mi honesta suposición o sólo algo para hablar? -inquirió mirando el cielo- Esa huida de su parte se notaba de alguien que no se encuentra cómodo delante de una situación, y ¿Quizá algo respecto a mí no le agradaba? Me miró por sobre tu hombro, me parece que pudiera ser así.

Justo en ese momento llegaron al puesto de antes y ella se detuvo en su charla mientras admiraba el vestido de antes.

- Vive en nuestro edificio ¿Me equivoco? Creo haber olido su aroma antes ¿Te acuestas con ella cuando no tienes a quien cojerte? -inquirió atando los cabos mentales que tenía donde aquella mujer no era una mujer cualquiera de las que él tenía- Me parece de lejos una persona agradable, no deberías jugar así con ella, sería bueno hablaras en serio con lo de comprometerte -comentó mirándole de reojo para notar alguna reacción.

Poco después de acercó a la mujer encargada y le entregó la prenda de vestir para que la facturara y él pagara la suma.

- Ahora quiero ir al cine ¿Te molesta? Nunca he ido, y realmente nunca he salido a pasear en lo que tengo de vida, por ello no conozco el nombre de muchas cosas, ni he experimentado tantas otras -recalcó la palabra nombre, en alusión a su burla rato atrás. Ya se había comido el algodón de azúcar- Luego de ello nos vamos a casa y empiezas mi entrenamiento.
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Re: Departamento

Mensaje por James Lockwood el Sáb Dic 31, 2016 1:22 am

A decir verdad, no era solo una forma de sacar conversación con ella. En verdad le había llamado la atención el comportamiento de Steph, dado que tendía a ser una persona bastante sociable y amorosa.

Incluso, en varias ocasiones, había tenido problemas con otras de las mujeres con las que James se había acostado, dado que muchas de ellas, luego de que James terminara con ellas, se dedicaban a seguirlo, encontrándolo más de una con Steph, pues más allá de acostarse cientos de veces, era lo más cercano que él tenía a una amiga, y solía pasar tiempo con ella. Hubo una ocasión en que una mujer tomó a Steph del cabello y la arrastró por el suelo un buen rato. Debió disculparse mucho por eso.

Y Steph jamás había mostrado tal reacción de querer alejarse rápidamente de la situación. Uno pensaría que ya estaba acostumbrada, pero... ¿Por qué esa reacción ahora? Probablemente tenía que ver con el hecho de que estuviera saliendo con una mujer a plena luz del día, andando por una feria como si de una cita se tratara, y tomándola de la mano, cosa que Steph jamás había presenciado.

Y la respuesta de Asdis solo logró confirmarle sus sospechas, para luego no poder evitar reir levemente por la forma en la que ella había terminado de cerrar toda la historia. - Vaya, si te dedicaras a ser detective podrías dejar de ser una ladrona. - Bromeó ligeramente. - Efectivamente, Steph es mi "comodín". - Dijo, como si aquella forma de nombrarla no fuera despectiva.

Fue su sugerencia de compromiso lo que lo hizo borrar aquella sonrisa de su cara, provocando que su mirada se ensombreciera levemente. - Ah, solo era una broma, ella sabe que no planeo casarme jamás. - Sonrió falsamente, mirándola de reojo. - Soy un lobo solitario, después de todo. -


Se encargó de abonar el vestido en la caja, y escuchó la propuesta de la felina. - Claro, no hay problema. ¿Qué tipo de película te gustaría ver? - Preguntó, después de todo la salida consistía en consentirla a ella, y verdaderamente le daba igual ver cualquier cosa.

Se dirigieron al cine, y estuvieron un rato dando vueltas mientras ella leia y veia los trailers en las pantallas del cine, hasta que se decidiera por una y entraron a la sala, donde pasaron dos largas horas mirando la película.

- ¿Y bien? ¿Cómo fue la experiencia? - Preguntó, aunque en verdad no le importaba en lo más mínimo. - Vamos de regreso al departamento entonces, y quiero que te pongas el vestido. - Sonrió levemente. - Tendremos un ensayo de cena. - Le informó.
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