Alexandra Klein

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Alexandra Klein

Mensaje por Alexandra Klein el Dom Abr 26, 2015 3:26 am

Apodo: Alex
Nombre: Alexandra
Apellido: Klein
• Edad: 17 años
Sexo: Mujer
Tendencia sexual: Homosexual (Seme/Tachi)

Descripción Física
Su estatura ronda el metro setenta, presentando una figura atlética, producto de años de realizar diferentes tipos de deporte, aunque ninguno que llegase a tonificar del todo sus músculos. Su tez es clara, sin imperfección alguna, y lleva su lacio cabello negro largo hasta su cintura, a excepción de su flequillo irregular, que enmarca su rostro, cubriendo algunos cabellos su visión. Sus ojos son de un inusual tono rojizo, motivo por lo cual, en el ambiente en el que creció, varias veces fue acusada de “demonio”, incluso si los médicos determinaron se trata de una disminución de melanina en el iris que permite que la luz refleje los vasos sanguineos.

Alrededor de su cuello lleva siempre un collar negro, similar al de un perro, y su vestimenta es habitualmente negra, utilizando mayormente camisetas de mangas cortas o sin mangas, holgadas para que no resalten su figura, con jeans o pantalones deportivos. Además, gusta de usar sudaderas y cubrir su cabeza con la capucha de las mismas. Detesta utilizar faldas, vestidos, tacones y toda ropa femenina y adorable.
Descripción Psicológica
Rebelde y busca-pleitos, Alexandra ha nacido para romper toda norma creada que le dijera como debía pensar o actuar.  Una de sus características más destacable es su falta de respeto por toda autoridad, tendiendo a ser mal hablada, no necesariamente por utilizar insultos, sino por el tono descalificador y soberbio que suele utilizar cuando alguien busca reprender sus actos. No tiende a mostrar remordimiento alguno por las cosas que hace o dice, incluso si llega a lastimar a alguien que no lo mereciera. Orgullosa hasta la médula, es más factible la idea de una invasión alienígena a que alguien la escuche decir “Lo siento”. Así mismo, es muy mala perdedora, aunque no suele tener problemas con esto pues es una deportista nata y tiende a salir victoriosa en cualquier competencia en la que se inscriba, lo que tiende a alimentar su ya inflado ego. Dista por completo de la personalidad típica de una dama, siendo muy poco femenina y sintiendo aversión por todo lo que a las mujeres podría tender a gustarle, como el maquillaje o comprar ropa. A pesar de todo, su personalidad es muy animada y tiene un humor bastante pícaro y sarcástico, el cual no es para todo el mundo. Hacer amistad con ella no es algo sencillo, pero cualquiera que se gana su confianza obtendrá una amiga fiel en la cual confiar.
Gustos:
• Hacer deportes, competir y ganar.
• Estar en exteriores, los animales y todo contacto con la naturaleza
• Climas fríos.
• Jugar videojuegos, mirar anime y hentai
• Comer en abundancia.
• Y sobre todo, las mujeres, especialmente las que posean busto prominente.

Odios:
• La religión, más específicamente la institución de la iglesia.
• Tener que seguir reglas que le digan como actuar y pensar
• Sentirse encerrada.
• Perder.
• El machismo.

Historia
Siendo la hija segunda de un matrimonio joven sumamente religioso, ya desde pequeña sintió el odio de la iglesia, al verse sometida a “exorcismos” por sus ojos color rojo, aunque con el paso del tiempo simplemente se aceptó el diagnóstico médico.

Durante toda su infancia, asistió a escuelas y actividades religiosas, las cuales le resultaban sumamente aburridas, ansiando cada día llegar por la tarde a su casa a encender la televisión y mirar dibujos animados japoneses, lo cual era desaprobado por sus padres por tacharlos de “mala influencia”, “violentos” y “depravados”. Gustaba más de jugar a “peleas de espadas” con los niños, que a las muñecas con las niñas, y su rebeldía característica a comportarse “como una señorita” comenzaron a generar comentarios entre sus maestras, autoridades de la escuela e iglesia, además de sus propios padres o los de sus compañeros.

A esa tierna edad, dichas actitudes no eran realmente importantes entre sus amigos, pero al entrar en la primaria, comenzó a sufrir discriminación tanto de las niñas, que se burlaban de ella por “parecer un chico” en sus gustos y comportamiento, y por los niños, dado que a pesar de todo, no dejaba de ser una niña y no pertenecía realmente a su grupo. Fue entonces cuando desarrolló su gusto por los videojuegos, prefiriendo llevar su consola al recreo antes que conversar con sus compañeros.

Sin embargo, y más allá de las generalidades, había algún que otro niño o niña con el que entablaba amistades, pero no eran demasiado duraderas. El motivo principal de esto era su constante cambio de escuelas por “conductas desviadas”, pues cada una de sus amiguitas terminaba contándole a sus padres que Alex se les había confesado, o incluso hasta besado.

Esto llevó a que sus padres se volvieran mucho más estrictos de lo que ya eran, obligándola a vestirse como ellos quisieran, a jugar con lo que ellos le permitieran y ver solo lo que ellos aceptaran. La única actividad que disfrutara para esa época era realizar deportes, lo cual sus padres consideraban sano. Además, fue a “clases especiales” en la iglesia para corregir sus tendencias a la desviación, en las cuales lo único que se escuchaba era cómo tendría el pasaje asegurado al infierno de no corregir su actuar.

Fue a la edad de 13 años que todas las sospechas se hicieron evidencia al encontrarla sus padres besándose con una compañera de Tennis a la salida del entrenamiento, y todo su contacto con gente de su edad desapareció, pues la sacaron de la escuela y la obligaron a tomar clases privadas con un profesor. Fue entonces que Alexandra comprendió que si continuaba expresando tan abiertamente sus deseos hacia las mujeres, la tendrían encerrada por siempre.

Durante tres años procuró hacer “buena conducta” con sus padres, al menos en lo que a su sexualidad respectaba, pues su rebeldía continuaba intacta, pero procuraba fingir interés hacia los chicos, motivo por el cual la dejaban salir más seguido. Y al cumplir los 17 años, como regalo les pidió a sus padres de asistir a un internado que se había hecho popular, pero que no era religioso, lo cual era un pase de salida de su casa y de la religión. Sin embargo, sus padres le negaron ir a ese internado, optando por meterla en otro, pero religioso.

A pesar de eso, Alex no estaba dispuesta a darse por vencida, por lo que procuraría la expulsaran de aquella escuela y todas las religiosas que le siguieran para poder obtener su libertad.
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